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Nuestros santos

La Real Parroquia de los Santos Juanes lleva en su nombre la huella de sus dos titulares: San Juan Bautista y San Juan Evangelista, cuyas vidas, mensajes y símbolos inspiran la identidad espiritual y artística del templo. Junto a ellos, la Virgen de los Desamparados, patrona de València, y Santa Rita de Casia, abogada de las causas imposibles, ocupan un lugar especial en la devoción de los fieles y en la historia viva de esta iglesia.

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Conoce a nuestros santos

San Juan Bautista

Precursor de Cristo y testigo del Espíritu, San Juan Bautista representa la voz que llama a la conversión y prepara el camino del Señor. En la iconografía de Santos Juanes se le reconoce por su manto de piel y el cordero que sostiene en sus brazos, símbolo de Jesús como Cordero de Dios. Su figura invita a mirar con humildad, a hablar con verdad y a renovar la vida desde la fe.


Su nacimiento se celebra el 24 de junio y su martirio el 29 de agosto, recordando su fidelidad hasta la entrega total. En la iglesia, el Bautista es el signo de la palabra que despierta la conciencia y del fuego interior que purifica y renueva.


Nos inspira hoy a vivir con coherencia, a no callar ante la injusticia y a mantener la esperanza incluso en tiempos difíciles.

San Juan Evangelista

Discípulo amado de Jesús, autor del cuarto Evangelio y del libro del Apocalipsis, San Juan Evangelista representa la fe contemplativa y el amor fiel. Se le identifica con el águila, emblema de la mirada que se eleva hacia lo divino. Su fiesta se celebra el 27 de diciembre, recordando su testimonio de luz frente a las sombras del mundo.


En la decoración del templo, su presencia es esencial: la gran bóveda pintada por Antonio Palomino se inspira en sus visiones del Apocalipsis, con la Jerusalén Celestial como imagen de la gloria y la esperanza eterna.


Nos inspira hoy a mirar con profundidad, a vivir la fe con inteligencia y a mantener el corazón abierto al misterio de Dios.


Juntos, señalan la doble dimensión de la fe: la invitación al camino y la visión de la gloria. Las esculturas que los flanquean en la fachada hacia la plaza del Mercat, el rosetón conocido como “la O de Sant Joan” y la gran bóveda interior pintada por Antonio Palomino subrayan esta responsabilidad simbólica. Acompañados por ellos, los fieles y visitantes pueden contemplar un relato sacro que une Antiguo y Nuevo Testamento, tierra y cielo, historia y presente.

Virgen de los
Desamparados

La Mare de Déu dels Desamparats, patrona de València, es madre y consuelo de los que sufren. Su devoción, nacida del cuidado hacia los más necesitados, los “innocents, folls i orats”, simboliza el amor tierno y protector de María hacia todos sus hijos. En Santos Juanes, su imagen nos recuerda que la Iglesia es también un hogar donde nadie queda olvidado.

Cada segundo domingo de mayo, la parroquia se une al fervor de la ciudad para celebrar su fiesta, que ilumina el templo con flores, cantos y plegarias.

Nos inspira hoy a vivir con compasión, a confiar en su intercesión y a practicar la caridad con los más vulnerables.

Oración a la Virgen de los Desamparados

Oh Virgen de los Desamparados,

Madre de misericordia y consuelo,

mira a tus hijos que acuden a Ti.

Ampara a los que sufren, fortalece a los débiles,

guía a nuestras familias en la fe y en la paz.

Alcánzanos de tu Hijo la gracia que necesitamos

y un corazón generoso para servir.

Virgen Santa, ruega por nosotros. Amén.

Santa Rita de Casia

Religiosa agustina del siglo XV, Santa Rita es conocida como la abogada de los imposibles y ejemplo de perdón y paciencia. Fue esposa, madre y luego monja, y en cada etapa vivió el Evangelio con una serenidad que la hizo modelo de reconciliación. Su iconografía la muestra con un espino en la frente —símbolo de su unión con la Pasión de Cristo— y con rosas, signo de la gracia que florece tras el sufrimiento.


Su festividad, el 22 de mayo, reúne a los devotos en torno a las flores bendecidas que recuerdan su amor perseverante.


Nos inspira hoy a perdonar, a mantener la fe cuando todo parece perdido y a confiar en la providencia divina.