Discípulo amado de Jesús, autor del cuarto Evangelio y del libro del Apocalipsis, San Juan Evangelista representa la fe contemplativa y el amor fiel. Se le identifica con el águila, emblema de la mirada que se eleva hacia lo divino. Su fiesta se celebra el 27 de diciembre, recordando su testimonio de luz frente a las sombras del mundo.
En la decoración del templo, su presencia es esencial: la gran bóveda pintada por Antonio Palomino se inspira en sus visiones del Apocalipsis, con la Jerusalén Celestial como imagen de la gloria y la esperanza eterna.
Nos inspira hoy a mirar con profundidad, a vivir la fe con inteligencia y a mantener el corazón abierto al misterio de Dios.
Juntos, señalan la doble dimensión de la fe: la invitación al camino y la visión de la gloria. Las esculturas que los flanquean en la fachada hacia la plaza del Mercat, el rosetón conocido como “la O de Sant Joan” y la gran bóveda interior pintada por Antonio Palomino subrayan esta responsabilidad simbólica. Acompañados por ellos, los fieles y visitantes pueden contemplar un relato sacro que une Antiguo y Nuevo Testamento, tierra y cielo, historia y presente.