Restauración
La noche del 18 al 19 de julio de 1936, Un incendio provocado durante los primeros días de la Guerra Civil redujo a cenizas gran parte del templo. Las llamas se extendieron con rapidez, avivadas por la estructura de madera de la cubierta, y convirtieron el interior en un horno que ardió durante días. El fuego destruyó el retablo mayor, las imágenes, los archivos parroquiales y una parte esencial de la decoración pictórica realizada por Antonio Palomino. Las pinturas murales, alteradas por el calor, el humo y el agua empleada para sofocar el incendio, quedaron prácticamente irreconocibles.
